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Algunas veces es mejor ser tener suerte que talento.

Sólo pregúntenle a los inventores de estos productos, cada uno de los cuales cambiaron la forma en la que vivimos, y cada uno de ellos fue descubierto por casualidad o fueron un absolutamente jodido error. Estamos hablando de…

#5. El horno de microondas

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El horno de microondas, también conocido como el “preparador de palomitas” o “calentador de Pop Tarts”, fue un feliz accidente que surgió, como casi todas las cosas, de un programa armamentista.

Percy LeBaron Spencer era un ingeniero autodidacta que trabajaba en tecnología de radar en los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial. La tecnología en cuestión era el magnetrón, algo como salido de la ciencia ficción, una pieza de equipo capaz de disparar rayos con alta intensidad de radiación.

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Aparentemente, PLS, como algunos lo han llamado, era algo aficionado a los dulces. O tenía un extraño fetiche. De cualquier forma, él tenía una barra de chocolate en los bolsillos de su pantalón un día mientras trabajaba en el laboratorio. El autoproclamado científico notó que la barra de chocolate se había derretido mientras trabajaba con el magnetrón.

Spencer descartó la sencilla idea de que su calor corporal había derretido el chocolate, a favor de la menos lógica y por tanto más científica conclusión de que rayos invisibles de radiación la “habían derretido” de algún modo.

"Nom nom nom!"

“Nom nom nom!”

Un hombre razonable se detendría en este punto y se daría cuenta de que esos rayos mágicos caían a tan sólo centímetros de su sensible escroto. De hecho, la mayoría de los expertos militares del momento probablemente soñaban con las aplicaciones en el campo de batalla de su nuevo Rayo Derrite-Penes. Pero como todos los hombres de ciencia, Spencer estaba fascinado y trató a su descubrimiento como la innovación del siglo. Lo usó para hacer explotar huevos y reventar granos de maíz (“¡Imaginen un futuro en el que haya edificios llenos de trabajadores en cubículos comiendo esto todo el día!”)

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Spencer siguió experimentando con el magnetrón hasta que lo empaquetó y lo comercializó como una nueva forma de cocinar los alimentos. La versión inicial del microondas medía aproximadamente 1.80 m, pesaba cerca de 340 kg y tenía que ser enfriado con agua. Pero lo redujeron de tamaño y hoy lo usamos principalmente para destruir objetos al azar en Youtube.

#4. Kola Loka o Superpegamento

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Cuenta la historia que en 1942, el Dr. Harry Coover estaba trabajando para Eastman Kodak, una compañía conocida por hacer cámaras y cosas relacionadas a ellas. Su trabajo era encontrar un plástico que pudiera usarse como una clara mira para armas, dado que esto sucedió en plena mitad de la Segunda Guerra Mundial y todo mundo sabía dónde estaba el dinero.

Coover se frustró porque su material, llamado Cianoacrilato, era simplemente demasiado pegajoso. En lugar de darse cuenta de que accidentalmente había creado uno de los adhesivos más versátiles de todos los tiempos, lo tiró sin pensarlo y continuó sudando para construir miras para una guerra que terminaría, irónicamente, con dos bombas cuyas áreas de impacto eran tan grandes que ni siquiera necesitaban ser apuntadas en lo absoluto.

"Apuntar es opcional."

Apuntar es opcional.

Años después, Coover descubriría nuevamente su invención, nos gusta pensar que porque notó que el viejo contenedor de cianoacrilato seguía pegado al fondo de su bote de basura y no podía ser despegado de ningún modo.

En 1958, después de convencer a sus jefes de que al menos había mucho potencial cómico en la posibilidad de que un hombre se pegara permanentemente la mano a su entrepierna, Kodak lanzó el pegamento con el “pegajoso” nombre de “Eastman 910″.

Entonces alguien decidió por fin realmente pagarles a los chicos de mercadotecnia para que se pusieran a hacer algo, y decidieron que la mejor manera de convencer a la gente de comprar este nuevo producto era suspender un carro sobre una calle pública con una grúa, supuestamente sólo sostenido por el viejo 910.

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Las reacciones resultaron en que el producto fuera llamado finalmente “Kola Loka”, un producto tan descabellado que requiere mala ortografía intencional. El primer slogan, “Recuerden, sólo lo pueden usarlo una vez antes de que se solidifique por completo en el empaque” fue rápidamente descartado y continúa siendo un producto altamente vendido hasta nuestros días.

#3. Caucho vulcanizado.

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Tal vez no les sorprenda descubrir que el inventor del caucho para llantas fue Charles Goodyear, dado que es el primer hombre en la lista en lograr poner su nombre en el producto final (Dado que “Coover Glue” suena como un método anticonceptivo realmente desagradable).

No fue fácil encontrar una forma de caucho suficientemente resistente para las carreras de arrancones y persecuciones automotrices con las que todos soñaban el día que se inventó el automóvil. De hecho, si hay un hombre que debió darse por vencido en busca de su sueño, ese era Goodyear. El hombre pasó tiempo dentro y fuera de prisión, perdió todos sus amigos e hizo a su mujer e hijos pasar hambre en su incansable persecución por una forma más resistente de caucho.

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“Debe haber una mejor manera.”

Eran los 1830, una época conocida por apestar. Después de sus dos primeros años de juguetear y fracasar con caucho primitivo, Goodyear y su familia acampaban en una fábrica abandonada y pescaban para sobrevivir. Fue entonces cuando hizo un gran avance: ¡Usó un ácido para suavizar y endurecer el caucho! El gobierno compró 150 costales de la sustancia y el resto es…

Oh, esperen. Todo estaba defectuoso. El proceso no funcionó y Goodyear estaba arruinado, otra vez.

"¡Con mil demonios!"

“¡Con mil demonios!”

Finalmente, en 1939, probablemente después de ser golpeado por un rayo y/o ser orinado por una jauría de perros callejeros, Goodyear entró en un almacén general con otra fórmula fallida. La multitud observaba. Todos comenzaron a reírse de él. Cegado por la ira, empezó a agitar su puño, lanzando un pedazo de su caucho encima de una estufa caliente.

Después de examinar los quemados residuos, se dio cuenta de que acababa de descubrir una forma de hacer caucho resistente y a prueba del clima. A pesar de que estamos seguros de que hubo muchos intentos  fallidos al estilo: “vamos a prenderle fuego a ver que pasa”, un imperio había nacido.

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